Cristian Kuperbanck y Emiliano Pacheco, dos jóvenes entrenadores de perros de la ONG K9 Creixell y reconocidos rescatistas sufrieron de la manera más cruel la falta de solidaridad del gobierno de Alberto Rodríguez Saá.
El 28 de febrero llegaron con sus dos perras entrenadas desde Buenos Aires a Villa Mercedes porque les habían prometido que el Programa San Luis Solidario les brindaría la ayuda necesaria para trasladarlos hasta Chile. Querían ayudar en las tareas de rescate por el terremoto. Pero el apoyo del gobierno no llegó y tuvieron pagar el viaje con sus dos perras hasta Mendoza, donde la empresa Andesmar los traslado hasta el país trasandino.
En una nota que publica la periodista Por Jorgelina Mena de la página www.diarioshow.com se dio a conocer las peripecias que vivieron los rescatistas para llegar a Chile, donde actualmente están colaborando con las tareas de búsqueda de cuerpos entre los escombros que dejó el fuerte sismo.
La nota dice textualmente:
LA DIFICIL TAREA DE SER RESCATISTA EN ARGENTINA
Cristian Kuperbank y Emiliano Pacheco son dos jóvenes entrenadores de perros pertenecientes a la ONG K9 Creixell. Con sus perras Lola y Xica, los salvadores de vidas en desastres naturales salen corriendo cada vez que un sismo como el de Haití, o ahora Chile, necesitan de ellos. Dan todo y no reciben nada.
A las 03:00 de la madrugada del 1 de marzo, Cristian Kuperbank y Emiliano Pacheco, los dos rescatistas de la delegación Ezeiza, los únicos voluntarios que la ONG K9 Creixell tiene en Argentina, salieron de pique rumbo a San Luis dos días después del terrible terremoto que azotó Chile.
En la ciudad mendocina de Villa Mercedes se suponía que los esperaban dos camionetas 4x4 con los materiales necesarios que los llevarían a Chile, para realizar tareas de rescate en la zona devastada por el sismo. Cristian y su perra raza labrador color chocolate, la misma que volvió de Haití hace menos de dos meses con el título de heroína por haber encontrado 9 personas vivas y 8 cadáveres, se alistaron apenas se difundió la noticia del terremoto en el país vecino.
Enseguida Cristian llamó a Emiliano y se pusieron en campaña para preparar el equipo para ponerse a disposición si era necesario. El llamado llegó y San Luis Solidario, un grupo de voluntarios dependiente del Gobierno puntano, les ofreció lugar en las camionetas que ellos mandarían a Chile.
Durante todo ese día se trató de conseguir una camioneta, un móvil ó simplemente algún transporte que pudiera llevarlos a ellos y a las perras hasta San Luis para partir rumbo a Chile lo antes posible.
El móvil no se consiguió hasta las 03:00 de la madrugada, horario en que los dos rescatistas decidieron contratar ellos mismos una camioneta para emprender el viaje. La plata para pagar ese móvil tan necesario para desplazarse hasta la provincia de los Rodríguez Saá tuvieron que sacarla de sus bolsillos, una vez más. Fueron 1.500 pesos que se sumaron a otros tantos miles de pesos que el dúo gasta cada vez que le pone el hombro a las tareas de rescate en cualquier lugar del mundo, incluido el alud en Tartagal.
Al llegar a Mercedes, los rescatistas se unieron a un voluntario llamado Tomas Frontera a quien ellos le habían entrenado a su perra Pía en búsqueda de personas enterradas en estructuras colapsadas. Luego de algunas horas, les informan que en las camionetas de San Luis Solidario no había lugar para ellos, por lo que el grupo quedó nuevamente a merced de sus propios medios.
Partieron hacia Mendoza Capital, con la ayuda de un integrante de ese grupo que los llevó en su auto particular. Una vez allí, intentaron tramitar el viaje a Chile con el Gobierno Mendocino sin tener suerte. "Nos encontró un hombre en el centro de Mendoza, se nos acercó y nos preguntó. Luego nos consiguió el transporte. En Argentina te dan vueltas cuando la gente se está muriendo", contó Cristian indignado.
Por suerte, la empresa Andesmar les dio lugar en uno de sus micros que los llevo hasta Santiago de Chile a las 22.40. Al llegar, un avión militar los trasladó hasta Concepción para que puedan desarrollar sus tareas. Se establecieron en el lugar pero se encontraron con que ya había muchas personas trabajando, por lo que hablaron con la gente a cargo de las tareas y pidieron que los llevasen a algún lugar en donde hiciera falta ayuda, de ésta manera volvieron a Santiago de Chile, donde se armó un grupo internacional compuesto por griegos, topos de México y miembros del servicio penitenciario de Mendoza, con coordinación de la Fuerza Aérea Chilena, quienes en un Hércules los trasladó hasta la zona sur.
En Facebook, Cristian, de 22 años, llegó a comentar: “Actualmente estamos trabajando en Chanco en donde hay mucho que hacer”. El joven entrenador de perros y voluntario está acostumbrado a tener que depender de su propio presupuesto para poder colaborar en este tipo de misiones. Tanto su alimento, como el de su perra y los pasajes los costea él porque no recibe ayuda de ningún gobierno, ni Nacional, ni Provincial, ni Municipal. Cero aporte institucional tienen estos dos aventureros, que agradecen cada vez que pueden al Hospital Veterinario de Ezeiza por el botiquín con medicación para las perras que les donan cuando tienen que viajar a salvar vidas.
Desidia, desinterés, falta de compromiso, no alcanzan los adjetivos para calificar la soledad en la que trabajan estos jóvenes que hasta “gastan” sus días de vacaciones para viajar a cualquier parte del mundo a ayudar a las personas que sufren y viven la experiencia trágica de un terremoto. Los únicos incondicionales son sus familiares y amigos, que como pueden aportan algo de dinero, traslados, la administración logística y lo que se necesite para poder acudir a las zonas de desastres con la mayor celeridad posible.
Paula Salvatore, novia de Emiliano, relató de qué manera el joven de 29 años decidió irse a hacer tareas de rescate a Chile. “El radio de Emiliano sonó el sábado 27 a las 08:00 de la mañana aproximadamente y quien lo llamaba era Cristian que le contó del terremoto y le dijo `prepárate`”.
“Emiliano saltó de la cama y se puso a ver la tele por Internet para poder informarse de lo que estaba pasando, mientras, yo me puse a lavar la ropa que necesitaría en caso de tener que partir a Chile el día domingo”, contó la chica, que convive con él.
La salida de los dos jóvenes y sus perras se organizó rápidamente: “El domingo cuando Cristian llamó y dijo, `no sé como, ni cuando pero nos vamos, así que tené el bolso listo”, contó Paula. Y continuó: “Emiliano agarró la ropa y armó el bolso, mientras tanto los medios llamaban a nuestros celulares preguntando si los chicos iban, de donde salían y a qué hora, a lo cual no sabíamos exactamente que responder ya que en realidad nada era certero, así transcurrió todo la tarde hasta las 20:00 cuando Cristian le pidió a Emiliano que vaya a Ezeiza con el bolso y Xika (la perra de rescate) por que salían en cualquier momento para San Luis”, detalló.
“Con Emi llamamos un remis y nos fuimos con Xika a Ezeiza ahí nos juntamos con Cristian y Lola y tratamos de conseguir transporte hasta San Luis, ya que pasaban las horas y la gente de Acción social de Nación, a quienes se les solicitó esa tarde la camioneta, no daban la confirmación de la misma”, detalló la pareja del rescatistas que vive en la localidad bonaerense de Tortuguitas.
Sin nada a la vista para viajar, los rescatistas pasaron del entusiasmo y las ganas, a la bronca y la desesperación. “A eso de la 1.30 casi 02.00 de la madrugada empezamos a barajar la posibilidad de contratar una camioneta, ya resignados en que esa sería la única manera de llegar a Mercedes, Emiliano llamó a un remisero amigo que tiene una camioneta en la cual entraban todas las cosas y le pidió un presupuesto, él contesto que costaría 1.500 pesos”, contó Paula.
Había que hacer cuentas porque la plata no sobraba y se tuvieron que tomar un rato para discutirlo. “Nos sentamos y coincidimos que la plata que había disponible era la del alquiler de la casa donde vivimos con Emi, yo le dije que sí y que después veríamos cuando el volviera como pagábamos la cuota, y que de última comeríamos arroz hasta volver a acomodarnos”, confesó la chica.
Así fue que contrataron la camioneta y terminaron de preparar todo lo que es el equipo de rescate y la comida de las perras. En San Luis todo empezó a complicarse todo nuevamente. “Hablaba por teléfono con Emiliano y Cristian y me decían que estaban desilusionados pero que de alguna manera ellos iban a ir a Chile, que no iban a permitir endeudarse en vano”, contó.
Los dos listos, con las perras en los caniles para poder viajar y terribles ganas de llegar y ponerse en acción, certificaron que la realidad no los ayudaba demasiado. “Ya cuando estaban en Mendoza y las cosas seguían complicadas, por teléfono me contaban que estaban cansados y enojados. Por suerte, después se confirmó que Andesmar los llevaría hasta Santiago y mientras estaban en viaje ya sentí que la voz de Emi había cambiado, se lo notaba contento, entusiasmado y me contaba que las perras estaban ansiosas por trabajar”, dijo Paula.
“Una vez que llegó se hizo imposible comunicarse por celular, obviamente en mi casa lo único que miro es la tele chilena y me saltan las lágrimas por cada replica que hay. Emiliano lo llamaba seguido a mi hermano que tiene radio también, pero yo recién pude comunicarme el sábado pasado a la mañana", relató.
“Estoy pendiente todo el día de lo que pasa en Chile y esperando noticias de él, de los cuatro, me acuesto muy tarde y me levanto muy temprano para poder informame de las cosas, mas allá de que me es casi imposible dormirme sin pensar en él y miro el celular esperando que suene y que sea él quien me llama, sé que los mensajes no llegan pero yo igual le escribo todos los días que lo amo y que se cuide”, confesó Paula.
La chica contó que Emiliano le dejó 11 perros para cuidar, y que el momento de alimentarlos o limpiar los caniles es el único instante en que se despeja un poco. “El sábado cuando hable con él, obviamente lo primero que hice fue llorar, llorar de alegría por escucharlo tan contento, con tantas ganas de ayudar, y ya no con esa frustración de días anteriores, lo escuche tranquilo y muy seguro de lo que estaba haciendo y eso me dejo un poquito mas tranquila, me contó que es impresionante cada vez que tiembla, que la gente ésta asustada y no hay mucha organización, reconoció que cuando hay replicas él también se asusta”. Y agregó: “Yo simplemente lo espero, lo espero orgullosa y lo admiro como siempre”.



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